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Conversar es más que simplemente comunicarse

Una preocupación constante de nosotros los humanos es cómo cuidar y fortalecer nuestras relaciones con los demás. Esta motivación obedece en gran medida a que a través de la interacción con los otros es que podemos vivir y progresar. Somos una especie gregaria, somos seres sociales.

Resulta claro porqué dedicamos tanto esfuerzo en crear y mantener nuestros vínculos: del estado de nuestras relaciones, depende nuestra calidad de vida, lograr resultados, abrirnos o cerrarnos posibilidades, realizar nuestros sueños, fortalecer lazos afectivos.

Las relaciones interpersonales se estructuran sobre la base de las conversaciones que entablamos. Estas producen, configuran y mantienen nuestras relaciones. Son las estructuras lingüísticas que generan el tejido en que se dan las relaciones. Ya sea en el ámbito familiar, laboral, social, político o de pareja, las relaciones se constituyen siempre a través de conversaciones.

Integrarme como pareja y familia, fortalecer vínculos con nuestros seres queridos, resolver conflictos, comprender y ser comprendidos, o planear y concretar un futuro radiante lo logramos a través de conversaciones.

En una organización ya sea negociando con un cliente, o en una junta de planeación, o revisando resultados, o asegurando la calidad, siempre lo hacemos conversando. Toda la coordinación de la empresa se realiza a través de conversaciones.

Podemos conocer el estatus y la calidad de una relación, observando la calidad de éstas interacciones. Las relaciones se mantienen mientras existan conversaciones abiertas y continuas. Si deseamos mejorar nuestras relaciones necesitamos observar y modificar nuestros diálogos.

Una óptica poderosa para abordar y mejorar nuestras relaciones es revisar el estatus de nuestras conversaciones: ¿Cómo estamos conversando?, ¿de qué hablamos y de qué no?, ¿nos están siendo útiles?, ¿en qué errores caemos al dialogar que no avanzamos y deterioramos nuestras relaciones? Esto no significa que en una buena relación todas las conversaciones sean exitosas y tersas. En las relaciones es importante que existan también desacuerdos, reclamos, oposición y contra argumentos, ya que todo esto mantiene la dialéctica y la actualización de los vínculos.

Cuando una relación de la índole que sea no está funcionando, habría que preguntarnos: ¿Qué conversación nos falta que tiene la relación en éste nivel?, ¿Qué conversación está fallando y no logra su objetivo? ¿Qué conversación necesito diseñar y hacerme cargo?

Existen conversaciones de muchos tipos y cada una tiene sus objetivos, características y ámbitos de aplicación. Algunas de uso común (Ejemplo: conversación para evaluación del desempeño o conversación para clarificar sentimientos). Otras más son personales y obedecen a nuestras circunstancias particulares. Este tema será abordado en otras publicaciones.

Para mejorar una relación (con la pareja, nuestros hijos, clientes, jefes, reportes, etc.) la clave está en determinar qué conversaciones y en qué secuencia nos ayudarán a zanjar esas diferencias. Así mismo es importante precisar qué cambios tenemos que hacer al dialogar para sanar, mejorar actualizar nuestros nexos.

Es a través del diseño de conversaciones que nos es posible:

  • Mejorar la coordinación de proyectos.
  • Generar vínculos afectivos más fuertes y confiables.
  • Obtener mayor apoyo y colaboración.
  • Solucionar satisfactoriamente los conflictos.
  • Lograr acuerdos sólidos y duraderos que resuelvan diferencias.
  • Ampliar nuestra capacidad de acción y transformación.

Es demasiado lo que está en juego cuando se trata de crear, cuidar y fortalecer nuestras relaciones. Es preciso dirigir nuestra mirada y observar nuestras conversaciones para renovarlas, rediseñarlas, y hacerlas más eficientes.

Gabriel Aguilar Obregón.

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