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El tema del emprendimiento

“Para lograr el éxito se requiere estar en la esquina y que pase el camión”

El tema del emprendimiento ha sido tratado en múltiples formas, orientadas prácticamente todas al ascenso en las empresas y al enriquecimiento. Me gustaría reflexionar con ustedes con un enfoque diferente para encontrar una visión de fondo. Estar en la esquina significa trabajar con mi conciencia, preparación y ubicación de realidad y que pase el camión tiene que ver con la oportunidad, la circunstancia, el timing.

Por otra parte, en lo que respecta al emprendimiento, hay que entender el éxito como el logro de un propósito, no necesariamente monetario ni jerárquico.

Hace días mi hermano Eduardo publicó en el periódico Reforma un resumen de los emprendedores más destacados, cito algunos ejemplos: Steve Jobs (Apple). Larry Page (Google). Bill Gates (Microsoft). Daniel Ek Spotify (E tunes), Reed Hastings (Netflix).

El perfil del emprendedor
Uno se pregunta: ¿de qué están hechos estos seres humanos? Algunos estuvieron en grandes Universidades y otros no. ¿Algo genético? ¿Formación? ¿Experiencia? ¿Es la cepa misma de donde vienen? O son el vino cuidado en barricas de roble, venga de donde venga.

Voy a jugar con una hipótesis:
En ellos, además de sus capacidades genéticas tuvo que ver la confianza en sí mismos de la que resulta una actitud positiva ante la vida y por lo tanto, una disposición a tomar riesgos. Como ejemplos, Edmund Hilary, primero que escaló el Everest, Cristóbal Colón, descubridor de América; Thor Heyerdahl, primero en cruzar el Pacífico en una balsa, Charles Lindberg, el primero en cruzar por aire el Pacífico en solitario; Roald Amundsen, descubridor del Polo Sur… etc. No sólo en los negocios hay emprendedores, aunque este término parece haberse reducido al ambiente empresarial. (Si vas al diccionario, encontrarás que “emprendedor” se traduce con el tibio término de “empresario”). Hay emprendedores en las empresas, en la política, en el deporte, en las ONG, en la familia, en el Arte…

Hay un término estrechamente ligado con el de Emprendimiento, que es el de Intrepidez: arrojo, atrevimiento, bravura, valentía, ausencia de miedo, coraje. El emprendedor es Intrépido.

La raíz
El Autoconcepto se refiere a la confianza en sí mismo, a lo que le da sentido y pasión a la vida. Freud lo llamaba el sentido de individuación (contrapuesto, diríamos, al de enajenación), estar conectado con algo trascendente que significa el potencial de nuestra personalidad y no se refiere al “ego” inauténtico que lucha por sobrevivir en un mundo convencional. El ego sólo viene a ser la máscara con la que nos identificamos. Sin embargo es una realidad: a cada paso que damos nos encontramos con gente conformista, gente amoldada completamente al stablishment, disfrazada de emprendedor con un ego súper desarrollado y una percepción anquilosada o nula de su verdadero Autoconcepto.

El Autoconcepto, con mayúscula, es diferente al ego que pone su energía y sentido afuera del sí mismo y crea la zona de confort, la vivencia dentro de la caja, los límites culturales, sociales y convencionales, en una palabra: el stablishment, lo que llamamos efectividad aparente y genera la adicción a lo que Connie Zweig llama la sombra. El ego crea una imagen de emprendedor, pero sólo una imagen; allí tenemos a Trump, quien fue un enorme emprendedor en otros tiempos y ahora ha caído en un pantano egocéntrico, o algunos políticos nuestros de cuyo nombre no quiero acordarme, como diría Cervantes.

Cuando el Autoconcepto se adormece y deja de ser creativo y más bien vive de los apegos y las dependencias de otros para tratar de mantener un status quo, se entrega a rutinas y a la falta de sentido de la existencia. Entonces se pierde toda posibilidad de emprendimiento. El emprendimiento requiere esencialmente de la autonomía.

La conquista del Sí Mismo inevitablemente tiene que ver con la derrota del ego inauténtico, con la ruptura de máscaras, o fachadas, como las llaman Blake y Moutton.

Los emprendedores no se conforman con mundos inferiores y efímeros como el dinero, la imagen, lo material (eso puede o no llegar, como posible consecuencia de un esfuerzo. aunque hay muchos ejemplos de que ha sucedido lo contrario) más bien corren riesgos porque desarrollan un sexto sentido, que no es más que una capacidad de visionar; son visionarios. Al contar con su autoestima, confían en sí mismos, enfrentan el rechazo y la frustración, no tienen miedo a quedarse aislados, no tienen miedo a entrar a los mundos más recónditos, al inconsciente, a las ideas absurdas, al juego de la creatividad.

Estar en la esquina es trabajar internamente, contar con una axiología que trascienda el mundo cotidiano, contactar con la insatisfacción, enfrentar las barreras, vivir en el mundo dubitativo, saber vivir con seguridad en la incertidumbre, porque en el emprender cada paso que se da sólo es seguro cuando se ha dado, significa “ser para vivir mejor” no conformarse con logros externos.

Los emprendedores en lugar de pretextos buscan alternativas, no se les cierra el mundo, incluso las crisis las convierten en oportunidades porque desarrollan el poder interno más que la apariencia del “ego falso”.

Son apasionados por lo que hacen y no les importa el día y la hora para generar sus proyectos, en su creatividad persisten y esta puede llegar a las 3 de la mañana o en la regadera.

Fórmula
Buscar una fórmula para ser emprendedor es exactamente lo contrario del emprendimiento. Pero sí podemos encontrar algunas condiciones.

Estar en la esquina significa recuperar el Sí mismo y ello nos llevará a buscar y encontrar el lugar exacto y el momento preciso en donde pasa el camión de las oportunidades.

La oportunidad hay que verla, hay que desarrollar la percepción, ser sensible a la gente, a las necesidades del momento, dejar esquemas arcaicos y barreras que en su tiempo fueron útiles pero ahora no son más que estorbos para la acción emprendedora.
Casi todos los emprendedores han empezado en el traspatio cuidando los costos como la semilla simple que no ve el árbol gigante pero confía en el potencial de lo que hoy no ve…Pero, ¡ojo! No basta estar en la esquina y esperar en la fila a que pase el camión. Eso es lo ordinario, es lo que hacen todos. El emprendedor es el que deja esa esquina y va tras el camión, hasta que lo encuentra detenido en un alto o en otra parada o en movimiento…

Si no percibimos las oportunidades dejamos ir el camión, y podemos no estar en la esquina exacta pero hay que correr riesgos y en todo caso crear el transporte adecuado, generar la oportunidad, en bici, patín del diablo, patín aéreo, scooter, moto o incluso, se puede lanzar a pie… lo importante es llegar.

Jorge Andere Martínez

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