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Libertad e Independencia en las lagunas de Zempoala

Qué difícil hablar de libertad e independencia en esta pandemia, dentro de nuestra amada Patria.
Ahora que cambian, con reserva, los colores del semáforo, preferimos salir a como dé lugar en vez de quedarnos encerrados en casas amplias o confinados en espacios estrechos.
Además del miedo a la muerte subyace en nosotros el temor a perder libertad.
En el fondo no puede existir libertad en uno de los países en donde las estadísticas marcan una tremenda desigualdad social acentuada y develada con el COVID.
Preferimos salir a las calles, al campo, a los parques con responsabilidad o sin ella para experimentar algo de convivencia.
Esto lo pude constatar el domingo, en mi primer día de campo en las Lagunas de Zempoala, después del confinamiento.
Parecía un sueño, la gente reía, corría, y se movía con energía y alegría. Algunos levantaron sus campamentos en el ribazo del cerro. Otros preparaban el almuerzo con tortillas recién hechas al comal. Pequeñas lanchas danzaban con sus colores vivos en la laguna. A nadie le preocupaba la lluvia ligera. Los sonidos del bosque llegaban de distintos rincones.
Caminé por la ribera entre arbustos y hierbas, sentí la tranquilidad del lago, del sol entre las nubes, disfruté del reflejo de luz y plata, gocé del espejo de la montaña.
Un paisaje seguro y protegido me dio la sensación de libertad. Así lo vibré en ese momento. Después de subir llegué a una cascada con pequeñas grietas de las que brotaban raíces y ramas.
Pensé, tantos lugares abiertos en nuestro país en los que ya no podemos senderear con seguridad y libertad. Vivimos en una naturaleza secuestrada por la delincuencia, sin oxígeno.
Abrí un vinito y entre el sol y la neblina me senté a otear el paisaje. ¿Qué sentido puede tener la vida sin libertad e independencia, sin la soberanía sobre uno mismo? ¿Cuál es el miedo que nos atrapaba antes del confinamiento?
Hoy 16 de Septiembre, fecha conmemorativa en la que celebramos como país nuestra libertad e independencia, me pregunto si realmente podemos echar las campanas al vuelo y ondear la bandera de la libertad. Obvio, ¡NO!
El miedo de hoy tiene que ver más con la pérdida de libertad y la gota que ha derramado el vaso es la pandemia.
Justamente hoy por la mañana me llamó mi amigo Peter de Suiza muy preocupado por las noticias que llegan de México en relación a las tristes consecuencias del COVID.
Es el dolor de cada individuo, este oleaje turbulento que nos impide ser protagonistas de nuestro destino. Como diría Sartre: ”El hombre está condenado a ser libre”.
Ver caminar a cada ser humano alrededor de la laguna me hablaba de libertad y de instantes de felicidad; cada quién disfrutaba de lo suyo, sin miedo, en sana convivencia con los demás, en contacto con la naturaleza, los caballos, los cachorros y las flores silvestres. Cierto, parecía una utopía, una pintura surrealista.
Si las autoridades se dieran cuenta que necesitamos salvar al ser humano creando espacios seguros de libertad, lugares que no estén secuestrados por la delincuencia, en donde nuestros hijos y nietos puedan correr con su risa propia y disfrutar con los amigos de ricas comidas al comal, otro gallo cantaría.
En lugar de dar un grito de libertad hay que crear espacios seguros, recuperar la verdura de la montaña, hacer días de campo y respirar en este confinamiento aunque sea por un día.
Todo esto puede existir, si en lugar de hacer politiquería invertimos el tiempo que nos da el poder efímero, en crear conciencia de que la salud llega cuando podemos respirar en espacios abiertos, en lugares libres de contaminación y cambiar la sensación de miedo por paz y salud. Ese sería uno de los mejores gritos de independencia.
El VIVA MÉXICO tiene que ver con ser protagonistas de nuestra vida, el dejar de ser esclavos de decisiones arbitrarias e injustas, ganar espacios internos de salud que nos ayuden a enfrentar las circunstancias difíciles que estamos viviendo en este vado o grieta universal.
Voy a empezar a ser libre si trabajo en la libertad de los demás y si dejo de avasallar a los seres más cercanos. La tristeza que vivimos, tiene que ver con el miedo a tomar decisiones sobre la propia vida. Y en este momento, estamos siendo probados. Podemos ser hostiles contra nosotros o crecer en la medida de lo posible en salud y respeto por los demás.
No solo se contagia la enfermedad, también podemos contagiar la salud a partir de esta toma de conciencia.
Y sí, VIVA MEXICO si recuperamos nuestra libertad exterior a partir de una conciencia interna que nos ayude a salir de esta crisis, cada quien en su cancha, en su lucha, considerando que solo vale la pena vivir si ganamos en libertad auténtica, eligiendo las batallas que nos dan vida.
Si descubrimos que somos causa y no consecuencia de lo que pasa estaremos en el camino de la Independencia y de la libertad, cada quien con su granito de arena. “no se puede acariciar una flor sin que se enciendan las estrellas”:
Tuve un sueño en las lagunas de Zempoala, desperté y vi a una mujer y a un hombre, mexicanos, caminado con angustia. ¿Qué puedo hacer hoy?

Jorge Andere Martínez

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